Venezuela en los tiempos de Maduro

12/02/2018

El precio de desentenderse de la política,


es el ser gobernado por los peores hombres


Platón 


Hace varias décadas, Venezuela era un país de bonanza petrolera, tenía una moneda fortalecida en la región; en cambio, hoy, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anuncia el reforzamiento de controles migratorios en su frontera con Venezuela ante la oleada de migrantes que huyen de la crisis política, económica y social. 


La crisis de Venezuela y la creciente frustración han llegado hasta Estados Unidos de América, que presiona bajo el argumento de una crisis humanitaria y, por otra parte, Europa ha prometido forzar más al Gobierno de Nicolás Maduro. El Parlamento Europeo contempla adoptar medidas diplomáticas y económicas entre las cuales insta a incluir al presidente Maduro en la lista europea de sancionados por la represión en Venezuela, lo que supone la prohibición de entrada en la UE y la congelación de bienes en territorio comunitario, incluidos familiares, así como también instan a la fiscalía del Tribunal Penal Internacional a investigar las supuestas violaciones de los derechos humanos perpetradas por el régimen venezolano. 


Esto último ha sido potenciado en gran medida después de que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela fijara para el 22 de abril la celebración de elecciones presidenciales anticipadas. Estas elecciones, ahora contempladas para el mes de abril, colocarían al país ante una situación insólita de tener un presidente en funciones y un presidente electo coexistiendo durante ocho meses, puesto que la toma de posesión del nuevo mandatario tendría cabida, por disposición constitucional, en el mes de enero.


La crisis venezolana ha ocasionado múltiples y muy importantes consecuencias, tales como el exilio de empresarios, periodistas, políticos; una gran depresión económica, con una inflación acumulada de más del 2000 por ciento; una economía contraída, con una caída del PIB de un aproximado 15 por ciento y una moneda que vale menos de un centavo de dólar; la caída del precio del petróleo; el desabasto de medicinas y productos alimenticios, que ha creado crisis alimentaria; los presos políticos; la incesante lucha por el poder entre los partidos gobernantes y sus opositores; la inestabilidad y división social y la falta de pesos y contrapesos reales, entre muchas cosas más.


Semejante fracaso de gobernabilidad ha tenido en la mira a Maduro, quien se aferra al poder cooptando a los poderes del Estado, enfrentándolos y desvaneciendo a la oposición y adversarios a través, incluso, de la represión y violencia.


El futuro de Venezuela parece ser dar un paso adelante y dos para atrás y la única forma viable de salir de ese agujero negro, probablemente tenga que iniciar con eliminar los sueños de emperador del mandatario, romper con el régimen dictatorial con camuflaje constitucionalista, regresar la autonomía y libertad a las instituciones, poderes, pesos y contrapesos, para que se recobre la gobernabilidad y democracia del país.


Es inminente que llegará el momento en que no se pueda soportar más un gobierno con tantas deficiencias, pero ese trayecto no será, lamentablemente, ni fácil ni pacífico.


 


Imagem Ilustrativa do Post: Caracas, Venezuela // Foto de: Daniel // Sem alterações


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