Abril Uscanga Barradas

Por Abril Uscanga Barradas – 18/09/2017

La injusticia extrema no es derecho

Gustav Radbruch

El gobierno de los Estados Unidos de América, dirigido por el presidente Donald Trump, en un ejercicio de autoridad ha tomado una decisión que rompe con la moral al suprimir el programa Deferred Action for Childhood Arrivals (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), más conocido por sus siglas en inglés DACA. Este programa se puso en acción a través de una orden ejecutiva del Presidente Barack Obama y ha permitido, hasta ahora, residir en E.E.U.U. a cientos de miles de inmigrantes latinoamericanos, quienes ingresaron ilegalmente en el país siendo niños, acompañando a sus padres, sin ser conscientes de lo que implicaría el dejarlo todo para volver a empezar una vida, buscando el gran sueño americano.

Aquellos niños sacrificaron, sin poder decidir al respecto por su corta edad, su vida anterior, sus lazos familiares, sus tradiciones, la identidad con su pueblo, sus amigos, incluso su idioma, la única realidad que conocen es la de ser migrantes, enfrentados a grandes adversidades, que poco a poco fueron superando y, en muchas ocasiones, tuvieron que diluirse y desdibujar sus orígenes para reinventarse ante la nueva realidad, creando así el mundo de los dreamers.

Los niños de aquel entonces ahora son adultos jóvenes, o están por serlo, y el anuncio de la supresión del programa DACA les presenta un gran golpe que violenta la dignidad y pone en peligro la estancia y situación migratoria de todos ellos. Esto representa una injusticia a todas luces que hace que no podamos quedarnos callados ante el dolor del otro que sigue siendo el nuestro.

Los medios de comunicación, redes sociales, ex-presidentes y líderes de Apple, Facebook, Microsoft, han insistido en el tema, oponiéndose a la determinación del actual presidente, quien cumplió la amenaza realizada en su campaña electoral de terminar con el DACA, y no es para menos, esta decisión tendrá trágicos efectos y dañará irreversiblemente a los inmigrantes que, a pesar de tener una vida hecha, se enfrentarán ante el desplazamiento territorial del que ellos consideran su país, su realidad y su hogar.

Los dreamers han sacrificado inconscientemente mucho en el pasado, y ahora tienen que sacrificarse conscientemente para no ser delincuentes en un país al que le han entregado todo, ese país que ahora les considera como una amenaza y que busca su deportación hacia un lugar que les es desconocido, al que no entienden, del que dudan, en el que tendrán que empezar de cero; ese otro país al que a veces sólo conocen porque está escrito en un papel que fue su lugar de nacimiento, pero que no tienen claridad en relación a cómo conectarse con él.

El miedo de los dreamers también es por la incertidumbre ante las circunstancias que se puedan presentar en los países en los que nacieron, el recibimiento que tendrán, el rechazo social, la inseguridad ante las oportunidades laborales, la falta de calidad de vida, la violencia, en general, todo lo que representaba la vida de la que huían sus padres, quienes dejaron todo para darles mejores oportunidades a ellos.

Suena muy fácil justificar desde el aspecto legal el terminar con el DACA y, por otro lado, qué complejo es comprender a profundidad el dolor que representa para estos jóvenes el volver a dejarlo todo, convirtiéndose en apátridas de identidad, ya que viven ante la dualidad de lo que dice un papel que ellos son y lo que ellos desean ser.

Estos jóvenes también representan el futuro de los E.E.U.U. y su única esperanza está en el Congreso, el que debe concretar en los próximos meses la situación de los dreamers, lo que definirá en gran medida el futuro de las políticas de aislamiento y nacionalistas que se han hecho patentes a través del que se reconoce como uno de los países potencia del mundo.

Señores Congresistas, Presidente, miembros del sistema de impartición de justicia y ciudadanos de América del Norte, comprendan que de no emitir leyes de protección necesarias para los dreamers, estarán perdiendo a sus mejores recursos, a los que sueñan por ustedes en una mejor nación; al final, en el recuento de los daños, ustedes estarán perdiendo a jóvenes valiosos y preparados; recapaciten y entiendan que los dreamers son tan nuestros como de ustedes.


Abril Uscanga BarradasAbril Uscanga Barradas é Maestra y Doctora en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ambos grados otorgados con mención honorífica. Profesora Titular Interina en la licenciatura de la Facultad de Derecho y profesora en la maestría del Posgrado en Derecho de la UNAM. Integrante del Padrón de Tutores de la Maestría y Doctorado del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Autora de diversos textos jurídicos en temas relacionados con: Derecho Internacional Público, Protección de los Derechos Fundamentales, Filosofía del Derecho y  Filosofía Política y Democracia, principalmente. Ponente y Directora Académica en diferentes eventos jurídicos de carácter tanto nacional como internacional. Ha participado como Juez en la calificación de memoriales en el Inter-American Human Rights Moot Court Competition, celebrado en el Américan University, Washington College of law. Colaboradora Honorífica de la Universidad de León, España, desde 2013. Ha realizado diversas estancias de investigación en las Universidades de Buenos Aires Argentina, Universidad Carlos III de Madrid y Universidad de León, España. Coordinadora de la Revista del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Galardonada con la Cátedra Extraordinaria “Salomón González Blanco” de la Facultad de Derecho de la UNAM, en 2015.


Imagem Ilustrativa do Post: Immigrants // Foto de: John Mitchell // Sem alterações

Disponível em: https://www.flickr.com/photos/mitchelljohn/2962189449

Licença de uso: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/legalcode


O texto é de responsabilidade exclusiva do autor, não representando, necessariamente, a opinião ou posicionamento do Empório do Direito.


Por Abril Uscanga Barradas – 11/09/2017

Ningún hombre debe ser un medio
para que otro hombre realice sus fines

Immanuel Kant

Considero como una verdad que cada persona deja una huella en cada cosa que hace, cada palabra que un individuo expresa, ya sea verbal o escrita, revela parte de nosotros, habla de cada uno y nos identifica, indica nuestro estado de ánimo, expresan lo que sentimos, lo queramos o no; es como dejar parte de ti en cada expresión, es una huella que no puede ser borrada, por lo que el sólo pensar que alguien escriba su nombre sobre un trabajo ajeno, debería entenderse como una grotesca violencia a los más profundos sentimientos de dignidad, como si se configurase un robo de identidad.

En esta ocasión hablaré de un problema no reconocido oficialmente, complejo, difícil o imposible de admitir para muchos, un secreto a voces entre los académicos, en algunos casos admitido tácitamente y encubierto por una gran parte de la comunidad científica de diversas áreas del conocimiento: me refiero a la corrupción del sistema a través del engaño protagonizado por investigadores, quienes han degenerado el sistema al considerar éticamente correcto el presentar un trabajo de otra persona como si lo hubiera escrito él o ella misma; estamos hablando de una denuncia al mundo científico por permitir la perversión del conocimiento.

Debemos reconocer que numerosos trabajos de investigación son producto de una mente distinta a la que recibe créditos por derechos de autor, una mente que no será conocida y que trabaja en el secretismo, a veces por dinero, en otras ocasiones por promesas o ilusiones, pero también en algunas situaciones, coaccionadas, dominadas, engañadas o robadas. Estos párrafos quiero dedicarlos a afirmar, imagino que muy a pesar de muchos, la existencia de autores anónimos que viven en el silencio.

Es cobarde el no admitir que parte de la investigación científica, en todas sus áreas, y de muchas formas, se ha enviciado con la vorágine de generar una cantidad fantasiosa de productos científicos, como si fuera un concurso, el cual sólo se ganará por la cantidad medida en peso por encima de la calidad. Llegados a este punto, me parece adecuado realizar una breve pero incisiva alusión a algunos organismos que evalúan a los investigadores, llámense universidades, agencias, organizaciones, centros, comisiones o con cualquier otra denominación, los que actúan como última instancia evaluadora, y que tienen las facultades de determinar quiénes sí y quiénes no son dignos de considerarse acreditados como investigadores de “X” o “Y” nivel, todo ello, basándose en unos cuántos kilogramos de papeles que han sido presentados para su valoración sin conocer con claridad si son el fruto del nombre que está escrito en el papel o de otras u otros anónimos. Es así que, es primordial que dejen de cerrar los ojos ante esta realidad, para que más allá de la cantidad, se valore la calidad, para dejar de fomentar el comportamiento de mercadeo, que a largo plazo desalienta a los esfuerzos realizados por los que ven en la investigación y creación del conocimiento un modo de vida.

Escribir no es un trabajo sencillo, más aún cuando no se hace como disciplina, es por eso que muchos literatos, académicos, investigadores y científicos, ante la incapacidad de escribir al ritmo acelerado que desearían o que se les requiere, deben recurrir a los “colaboradores”, quienes, en muchos casos, terminan escribiéndole a sus mecenas obras completas. También debemos admitir que estas situaciones no son de hoy, no es un fenómeno reciente, sino que se trata de una actividad antigua realizada por lo que muchos conocen como escritores fantasmas.

En verdad creo que esta situación no debe tomarse a la ligera, ni debería entenderse como algo común; algo que puede dejarse en el olvido, sino como un problema grave que debe evidenciarse y sancionarse, ya que una ciencia sin valores, sin principios, sin el mínimo sentido de la ética, creo yo, no merece ser llamada así.

Debemos enmendar estos vicios humanos en los que hemos caído y entender que la investigación seria representa la continuidad del avance de nuestra sociedad, y que el hecho de permanecer indiferentes ante lo evidente nos generará descrédito, falta de legitimidad y recortes presupuestales.

Para que la ciencia vuelva a ser ciencia a través de la práctica de la ética, tendremos que negar que el conocimiento y el progreso de la humanidad, como cualquier bien material, está a la venta en la medida que lo permita bolsillo de cada persona.


Abril Uscanga BarradasAbril Uscanga Barradas é Maestra y Doctora en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ambos grados otorgados con mención honorífica. Profesora Titular Interina en la licenciatura de la Facultad de Derecho y profesora en la maestría del Posgrado en Derecho de la UNAM. Integrante del Padrón de Tutores de la Maestría y Doctorado del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Autora de diversos textos jurídicos en temas relacionados con: Derecho Internacional Público, Protección de los Derechos Fundamentales, Filosofía del Derecho y  Filosofía Política y Democracia, principalmente. Ponente y Directora Académica en diferentes eventos jurídicos de carácter tanto nacional como internacional. Ha participado como Juez en la calificación de memoriales en el Inter-American Human Rights Moot Court Competition, celebrado en el Américan University, Washington College of law. Colaboradora Honorífica de la Universidad de León, España, desde 2013. Ha realizado diversas estancias de investigación en las Universidades de Buenos Aires Argentina, Universidad Carlos III de Madrid y Universidad de León, España. Coordinadora de la Revista del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Galardonada con la Cátedra Extraordinaria “Salomón González Blanco” de la Facultad de Derecho de la UNAM, en 2015.


Imagem Ilustrativa do Post: Writer’s block. // Foto de: Thanakrit Gu // Sem alterações

Disponível em: https://www.flickr.com/photos/dollarside/5536897105

Licença de uso: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/legalcode


O texto é de responsabilidade exclusiva do autor, não representando, necessariamente, a opinião ou posicionamento do Empório do Direito.


Por Abril Uscanga Barradas – 04/09/2017

“La mayoría no eran ni pervertidos ni sádicos, sino que
eran y siguen siendo terrible y terroríficamente normales”

Hannah Arendt 

Hemos visto a través de las noticias un sinfín de historias que revelan el retorno de lo que considerábamos como una página dada la vuelta, incluso, creíamos que la superación de esas etapas era una cuestión natural del ser humano como parte de nuestra evolución, sin embargo, nos damos cuenta de que estamos en peligro de repetir una historia de atrocidades, toda vez que, como sabíamos desde un principio, desde los sentimientos más sublimes hasta los más crueles son albergados en nuestro ser y sólo están a la expectativa de surgir, tal cual sucede en el extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Ahora entendemos que estamos nuevamente ante la exteriorización del odio, el cual debemos reconocer que nunca ha desaparecido de nuestras vidas, pero ahora, se encuentra más patentemente al descubierto debido a los recurrentes discursos que hacen relucir el odio ante la otredad.

La otredad no sólo implica el desconocimiento del otro como un individuo diferente, sino también, la degradación de su calidad como persona, lo que ocasiona que cualquiera que sea o piense diferente a uno mismo, se pueda convertir en nuestro enemigo. Por esa razón, los crímenes de odio no parecen seguir un patrón específico, ya que cualquiera podría ser el afectado.

El odio va más allá de la simple discriminación, implica un sentimiento más profundo y por lo tanto una escala de problemas mayores; así mientras la discriminación revela preferencia que trasciende a un trato desigual a una persona o colectividad por diversos motivos raciales, religiosos, de preferencias sexuales, entre muchos otros, el odio, por su parte, es algo más íntimo y peligroso que implica la aversión hacia alguien a quien se le desea el mal, la desgracia o incluso la muerte.

Han vuelto a la escena pública discursos de odio a través de grupos de ultraderecha, extremistas, supremacistas y partidos neonazis, que tienen como protagonistas a ciudadanos, personajes públicos y mandatarios de diversos países; incluso, estos fenómenos han aparecido más fuertemente, aunque no de forma excluyente, en aquellos países a los que se suele llamar de “primer mundo”, mismos en los que las luchas contra el odio costaron millones de vidas.

Ha sido un grave error considerar que los discursos y actos demostrados por algunos grupos son algo intrascendente, insustancial o sin importancia, olvidando que el odio se puede expresar de formas banales y reside en el interior de cada uno de nosotros, se filtra y acumula poco a poco como un sentimiento profundo e intenso de algunos individuos, hasta que se presenta un punto de ruptura en que debe ser expresado.

Los discursos de odio son hirientes, utilizan la violencia como su primordial medio de expresión. Estos rebasan con demasía la libertad que pudiera alegarse en su defensa y necesariamente están contrapuestos con los valores que con esfuerzo nos han heredado las generaciones pasadas, las que han luchado por el multiculturalismo, la igualdad, la equidad, la justicia y la tolerancia.

A pesar de lo anterior, no sería justo decir que hemos perdido la lucha, sino que hemos ganado, haciendo visible y sumando voluntades a la disputa que libran cotidianamente diferentes minorías contra el odio.

Frente a nosotros tenemos nuevamente el ideal “I have a dream”, con el firme deseo de que hagamos contrapeso y contrarrestemos la violencia y el odio a partir de las pequeñas demostraciones que realizamos día con día, desde nuestro quehacer diario.


Abril Uscanga BarradasAbril Uscanga Barradas é Maestra y Doctora en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ambos grados otorgados con mención honorífica. Profesora Titular Interina en la licenciatura de la Facultad de Derecho y profesora en la maestría del Posgrado en Derecho de la UNAM. Integrante del Padrón de Tutores de la Maestría y Doctorado del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Autora de diversos textos jurídicos en temas relacionados con: Derecho Internacional Público, Protección de los Derechos Fundamentales, Filosofía del Derecho y  Filosofía Política y Democracia, principalmente. Ponente y Directora Académica en diferentes eventos jurídicos de carácter tanto nacional como internacional. Ha participado como Juez en la calificación de memoriales en el Inter-American Human Rights Moot Court Competition, celebrado en el Américan University, Washington College of law. Colaboradora Honorífica de la Universidad de León, España, desde 2013. Ha realizado diversas estancias de investigación en las Universidades de Buenos Aires Argentina, Universidad Carlos III de Madrid y Universidad de León, España. Coordinadora de la Revista del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Galardonada con la Cátedra Extraordinaria “Salomón González Blanco” de la Facultad de Derecho de la UNAM, en 2015.


Imagem Ilustrativa do Post: 081-365 Why did the chicken cross the road // Foto de: Cohen Van der Velde // Sem alterações

Disponível em: https://www.flickr.com/photos/cohenvandervelde/25990823141

Licença de uso: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/legalcode


O texto é de responsabilidade exclusiva do autor, não representando, necessariamente, a opinião ou posicionamento do Empório do Direito.


 

Por Abril Uscanga Barradas – 28/08/2017

Entre los individuos, la armonía nunca viene dada,
sino que debe conquistarse indefinidamente

Simone de Beauvoir

El tema de género aunque no se refiere específicamente a las mujeres, ha tomado un tinte muy especial para nosotras, sin limitar y sin circunscribir esto a una clase social, un nivel de estudios, una cuestión de poder o estrato económico, ya que la discriminación y violencia contra la mujer transciende cualquier frontera territorial y se hace patente en mayor o menor medida, sin limitarse por ninguna característica, ya que sólo requiere de un elemento para que se presente: el pertenecer al género femenino.

Es importante separar lo que considero que es el discurso políticamente correcto de reivindicación de las mujeres, concretado únicamente a través de letras puestas sobre un papel al que se le otorga validez jurídica pero que representa un minúsculo porcentaje de cambio en lo palpable socialmente, toda vez que, en este sentido, la vivencia que experimentamos día con día nos hace sentir como si fuéramos extranjeras, en un mundo estructurado a partir del enfoque masculino.

Estas dicotomías se pueden encontrar a diario en actos de violencia extrema como el feminicidio o en detalles sutiles de convivencia traducidos en expresiones como: “ya están muy empoderadas”, cuando seguimos siendo acosadas de forma rutinaria y muchas mujeres siguen sido víctimas de la trata de blancas; “tienen más derechos que nosotros (los hombres)”, cuando no podemos ser libres de vestirnos como queremos y salir a la calle sin percibir miradas lascivas o escuchar lo que algunos erróneamente consideran como halagos; “querían igualdad”, cuando únicamente es una igualdad ficticia o aparente en las leyes, pero tenemos que vivir con barreras dentro del mundo laboral, como los techos de cristal o los pisos pegajosos.

No dudo que, si miramos a gran parte de las legislaciones de los países con gobiernos constitucionales y democráticos, encontremos consignados en sus cuerpos legislativos diversas proposiciones normativas que integran avances relacionados con la “protección” de las mujeres, pero olvidamos analizar que, en realidad, no se necesitaría protección si no se estuviera ante una amenaza o riesgo.

Vivimos en un estado intermedio entre la dualidad de la realidad y el derecho, en el que al mismo tiempo requerimos de una protección específica por ser vulnerables y, por otra parte, nos dicen que estamos sobreprotegidas por las leyes, ya que supuestamente vivimos en un mundo en el que existe igualdad y equidad.

Siendo sinceros, es una aberración que el poder se concentre o diluya por el solo hecho de ser identificado como hombre o mujer, y que muchas de las mujeres tengan que adquirir roles o conductas para no verse excluidas, y es que en muchas ocasiones resulta más fácil aliarse estratégicamente con un hombre para legitimarse, como si su sólo existencia como mujer no contara.

Finalmente, creo que no sería incorrecto reconocer que en muchos sectores, el discurso femenino es poco popular, por decir lo menos, toda vez que, a algunos el sólo pensar en él, les causa repulsión, pereza o molestia, lo que ha callado muchas voces que no quieren ser tildadas de extremistas o de “feminazis”; como efecto, en un buen porcentaje, las mujeres no logran identificar o no quieren reconocer la violencia, conformándose con expresar su sentir en privado, con cierto temor y molestia.

A pesar de todo, considero que no sería correcto aceptar que la falta de reconocimiento de la mujer sobreviene de una condición natural, sino de la necesidad de transitar un duro proceso de conquista, que nos traerá como resultado el que logremos hacernos presentes en un mundo que ha venido ignorándonos, en el que dejemos de ser víctimas de nuestro género.


Abril Uscanga BarradasAbril Uscanga Barradas é Maestra y Doctora en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ambos grados otorgados con mención honorífica. Profesora Titular Interina en la licenciatura de la Facultad de Derecho y profesora en la maestría del Posgrado en Derecho de la UNAM. Integrante del Padrón de Tutores de la Maestría y Doctorado del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Autora de diversos textos jurídicos en temas relacionados con: Derecho Internacional Público, Protección de los Derechos Fundamentales, Filosofía del Derecho y  Filosofía Política y Democracia, principalmente. Ponente y Directora Académica en diferentes eventos jurídicos de carácter tanto nacional como internacional. Ha participado como Juez en la calificación de memoriales en el Inter-American Human Rights Moot Court Competition, celebrado en el Américan University, Washington College of law. Colaboradora Honorífica de la Universidad de León, España, desde 2013. Ha realizado diversas estancias de investigación en las Universidades de Buenos Aires Argentina, Universidad Carlos III de Madrid y Universidad de León, España. Coordinadora de la Revista del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Galardonada con la Cátedra Extraordinaria “Salomón González Blanco” de la Facultad de Derecho de la UNAM, en 2015.


Imagem Ilustrativa do Post: Bokeh Woman // Foto de: nrkbeta // Sem alterações

Disponível em: https://www.flickr.com/photos/nrkbeta/2256309044

Licença de uso: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/legalcode


O texto é de responsabilidade exclusiva do autor, não representando, necessariamente, a opinião ou posicionamento do Empório do Direito.


 

Por Abril Uscanga Barradas – 21/08/2017

“Aún el hombre más fuerte tiene que dormir,
y cuando está dormido, pierde temporalmente su superioridad”

H.L. A. Hart, El concepto de derecho

Hace ya algunas décadas, aunque muy recientemente en la historia contemporánea, la mayoría de los Estados democráticos constitucionales de derecho han abanderado, institucionalizado y publicitado algunas políticas que resultan adecuadas para su preservación y legitimación; las venden como un gran salto adelante, como una maravillosa concesión que los más bondadosos gobernantes entregan a sus gobernados como una prueba de su amor, renuncia y honestidad.

Ellos saben que requieren despresurizar una sociedad que carga con problemas de pobreza, falta de oportunidades, empleos mal remunerados, cansada de la corrupción y nepotismo que parece correr de forma natural por la venas de los representantes y funcionarios de gobierno. Deben saber (en caso de que no lo hayan notado aún) que buena parte de la población –elemento conformador del Estado-, no tiene afinidad ni se identifica con lo que se ha vuelto un ustedes y un nosotros, se ha roto uno de los elementos más importantes que debe existir en la sociedad, se han quebrado los lazos de una comunidad en la que se comparte un territorio, una lengua, una bandera, pero ya no existe un sentimiento, un objetivo común, ya no son uno mismo.

Ante esto, las políticas liberales han jugado un papel importante en la determinación de vida política y privada que se ha implantado como la vía más propicia a los individuos, aquella vida en la que se privilegia la atomización social, abstracción y ostracismo, desidia del individuo y su resguardo en la vida privada, lo que resulta ampliamente conveniente frente a situaciones de evidentes injusticias.

Frente a este panorama de aparente calma, suelen surgir algunas voces de reclamo, algunas más y otras menos fuertes, pero que resuenan en las puertas como repiques de campana de iglesia que alertan a los habitantes de una población para que despierten y salgan a combatir a un enemigo que ha osado corromper a su pueblo.

Sin embargo, a pesar del malestar que pudiera imperar sobre la población, sería ingenuo pensar o preservar en el imaginario social, que en la actualidad, un gobernante, llámese como se llame, podría por sí mismo cambiar de un golpe un problema Estatal, como el pensar que con la muerte (magnicidio) o con un decreto presidencial se acabará la pobreza y la desigualdad.

Este pensamiento debe dejarse a un lado, ya que ha hecho daño a la sociedad y ha sido el nido de grandes fracasos en la historia de la política y el derecho.

Debemos reconocer –seamos juristas o no- que el derecho lamentablemente, en muchas ocasiones, no logra cambiar la realidad social, sino que regularmente sólo va tras ella, tratando de enmendar los posibles errores, las crisis y problemas que se presentan en el día a día social.

Es penoso que no logremos entender que la creación sin límites de institutos, fiscalías, dependencia y leyes, no necesariamente brinda más democracia a un Estado, ni logran acabar con un problema que es sistemático y estructural, un problema que es social y hasta cultural, algo que no podremos combatir sin combatirnos a nosotros mismos; necesitamos concientizarnos.

Es necesario despertar de ese idílico sueño liberal que nos permite abandonarnos a la vida meramente contemplativa en la que nos entregamos a los deseos de los poderosos y que nos tiene callados, abstraídos y enajenados con concesiones que parecen recordar a la época romana con aquel panem et circenses, pues de lo contrario estaremos ante la posibilidad de que ese sueño, un día se convierta en realidad.


Abril Uscanga BarradasAbril Uscanga Barradas é Maestra y Doctora en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ambos grados otorgados con mención honorífica. Profesora Titular Interina en la licenciatura de la Facultad de Derecho y profesora en la maestría del Posgrado en Derecho de la UNAM. Integrante del Padrón de Tutores de la Maestría y Doctorado del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Autora de diversos textos jurídicos en temas relacionados con: Derecho Internacional Público, Protección de los Derechos Fundamentales, Filosofía del Derecho y  Filosofía Política y Democracia, principalmente. Ponente y Directora Académica en diferentes eventos jurídicos de carácter tanto nacional como internacional. Ha participado como Juez en la calificación de memoriales en el Inter-American Human Rights Moot Court Competition, celebrado en el Américan University, Washington College of law. Colaboradora Honorífica de la Universidad de León, España, desde 2013. Ha realizado diversas estancias de investigación en las Universidades de Buenos Aires Argentina, Universidad Carlos III de Madrid y Universidad de León, España. Coordinadora de la Revista del Programa de Posgrado en Derecho de la UNAM. Galardonada con la Cátedra Extraordinaria “Salomón González Blanco” de la Facultad de Derecho de la UNAM, en 2015.


Imagem Ilustrativa do Post: _DSC0732 // Foto de: Ricardo’s Photography (Thanks to all the fans!!!) // Sem alterações

Disponível em: https://www.flickr.com/photos/ricardo_mangual/14491437617

Licença de uso: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/legalcode


O texto é de responsabilidade exclusiva do autor, não representando, necessariamente, a opinião ou posicionamento do Empório do Direito.


Por Redação – 20/08/2017

A Dra. Abril Uscanga Barradas, Professora da Universidade Nacional Autónoma de Mexico – UNAM, é nossa nova colunista de segundas-feiras e seu artigo de estreia será publicado amanhã!

Confira a entrevista com a autora e saiba mais sobre a coluna:

Dra. Abril, fale sobre você, como escolheu o Direito e sobre seu trabalho no México.

Creo que para mí, mi formación ha ido apasionándome profundamente en temas de filosofía del derecho y filosofía política, aunque parte de mi formación también está dirigida a temas de derecho internacional y educación; esto se debe probablemente a mi interés por responder preguntas fundamentales que van más allá del entendimiento del derecho como una técnica o práctica doméstica. Considero que trabajar sobre estos temas también ayuda a desestigmatizar la imagen errónea que se tiene del abogado como una máquina de aplicación del derecho sin reflexión que medie, así como,  pienso que ayuda a romper con la idea de que el derecho por sí mismo puede resolver problemas globales, cuando debemos comprender que el derecho sólo es una parte de las soluciones.

México es un país en crecimiento con mucho potencial, al igual que el resto de Latinoamérica, pero creo que fallamos, entre otras cosas, en que olvidado hacer una agenda a largo plazo, toda vez que el éxito requiere coraje, disciplina, perseverancia, valor y paciencia; nuestros problemas no son de solución mágica, pero seguimos queriendo apostar por un golpe de suerte, en lugar de detenernos a reflexionar, analizar y estudiar fenómeno, yo opino que debemos apostar por el conocimiento.

Quais temas são abordados em sua coluna?

Abordaré múltiples temas relacionados con el derecho, especialmente puedo mencionar temas relacionados con filosofía del derecho y filosofía política, democracia, derechos humanos, género, investigación científica, retos en la enseñanza-aprendizaje del derecho y otros que se relacionan con la práctica del derecho.

Quais as motivações e objetivos ao escrever sobre este tema?

Pretendo abordar temas que actualmente representan problemas globales pero que en varios casos tienen definición práctica. Quiero llegar a demostrar que la teoría es importante para los juristas y que ésta sirve como fundamento básico para la práctica que se realiza.

También entiendo importante presentar desde mi participación en la columna que hay muchas deficiencias en la investigación y la académica y que para trascender debemos ser críticos al respecto.

De que maneira a temática que você aborda contribui com a área jurídica?

Juzgo pertinente contribuir al área jurídica desde la experiencia de mi quehacer diario como docente e investigadora, ya que existen muchas deficiencias en nuestras prácticas y pretendo abonar presentando a la luz las deficiencias que en muchas ocasiones se obvian, para así descubrir las áreas de oportunidad que se pueden aportar desde las diferentes concepciones del derecho.

Fale sobre seus projetos atuais. Há alguma novidade para o mercado editorial para 2017?

Especialmente puedo expresar que estoy complacida de mencionar que he publicado dos libros recientemente, uno se titula “deficiencias en la democracia liberal contemporánea” y el otro, “Nuevas teorías de la filosofía política: republicanismo, liberalismo y comunitarismo”, resultados de investigaciones que he realizado durante los últimos 6 años. Sin embargo, puedo mencionar con ilusión que ahora uno de mis principales proyectos editoriales es un libro de “Teoría Jurídica Contemporánea”, el cual pretendo publicar en 2018.

Qual a realidade das mulheres juristas no México? Quais dificuldades e desafios?

Tengo que ser sincera, cualquiera que conozca México sabrá que es un país que está en medio de una transición cultural relacionada con temas de género, la cual considero, costará muchos años y mucho trabajo de concientización.

Actualmente, el panorama para las mujeres no es el óptimo y esto abarca también a las mujeres juristas, las dificultades son muchas. Creo que el discurso de género va generando un cambio a cuenta gotas, no es bien recibido por muchos sectores masculinos, en muchos casos es un discurso que se ilustraría claramente con la expresión “de dientes para afuera”, y que pocos cambios reales ha marcado en la vida diaria de las mujeres.

Hacen falta espacios donde se compatibilicen las oportunidades laborales junto con los planes de vida (cualquiera que éstos sean), y no cómo ahora sucede, el que muchas mujeres tengan que renunciar a sus anhelos familiares por miedo al estancamiento profesional.

Finalmente, quiero comentar que no es fácil permear en los grupos de poder que mayoritariamente están conformados por hombres, por lo que tenemos que luchar y desafiar una cultura en la que nosotras abonaremos para el cambio o para la preservación de un status quo; tenemos que educar y educarnos a nosotras mismas.